Psicología Infantil en Salamanca
Acompañamos a niños, adolescentes y a sus familias en dificultades emocionales, conductuales y académicas que generan preocupación en casa.
Acompañamos a niños, adolescentes y a sus familias en dificultades emocionales, conductuales y académicas que generan preocupación en casa.
Trabajamos desde un enfoque profesional, cercano y adaptado a cada etapa del desarrollo.
Buscamos psicólogo infantil porque estamos preocupados
No siempre es fácil saber qué le pasa a un niño o a un adolescente.
A veces el malestar se expresa con cambios de conducta, enfados constantes, aislamiento, tristeza, ansiedad, dificultades en el colegio o síntomas físicos como dolores de barriga o de cabeza.
En otras ocasiones, lo que más preocupa es una bajada del rendimiento académico, problemas de atención, falta de motivación o conflictos continuos en casa.
En DMEM entendemos estas señales como formas de expresar que algo no está funcionando, no como “mal comportamiento” ni como fallos del niño o de la familia.
¿Cómo trabajan nuestras psicólogas con tus hijo/as?
Cada niño y cada adolescente necesitan algo distinto, y el proceso terapéutico se adapta siempre a su edad, su momento evolutivo y la situación familiar.
El primer contacto suele ser vuestra llamada inicial.
Nos sirve para la que recogemos la información más relevante, resolvemos dudas y ofrecemos una primera orientación. Este primer paso nos permite entender qué está pasando y valorar cómo empezar a trabajar.
A partir de ahí el proceso se organiza de forma flexible
- En niños más pequeños, lo habitual es que el trabajo incluya a los padres de forma más directa. A veces el acompañamiento se centra principalmente en la familia, y otras se combina con sesiones individuales con el niño, según las necesidades del caso.
- En adolescentes, especialmente a partir de los 14–15 años, solemos empezar con una primera sesión individual con ellos. Crear un vínculo terapéutico propio es fundamental para que el trabajo funcione. La familia sigue siendo parte del proceso, pero el espacio del adolescente se respeta y se cuida.
Cuando trabajamos con niños y adolescentes, la familia forma parte del proceso.
Es necesario que veamos el núcleo familiar como un equipo que se organiza para obtener el mejor resultado.
No seguimos un esquema rígido.
El proceso se va ajustando en función de la evolución, siempre buscando ayudar al menor y a la familia a entender lo que ocurre y a manejarlo mejor en el día a día.
A lo largo del acompañamiento, las sesiones pueden ser:
- Individuales con el niño o adolescente
- Con los padres
- Conjuntas, cuando tiene sentido trabajar todos juntos
Ayudamos a los padres a entender mejor lo que está pasando, a manejar situaciones difíciles en casa y a recuperar seguridad en su papel educativo.
¿Es este tipo de acompañamiento para vosotros?
Para familias que...
- buscáis un acompañamiento profesional, no soluciones rápida
- estáis dispuestos a implicaros como familia cuando es necesaria
- queréis aprender a manejar mejor las situaciones del día a día en casa
- valoráis un espacio seguro, respetuoso y sin juicios
- os preocupa el bienestar emocional de vuestro hijo/a y queréis entender qué le pasa nº1
Probablemente no os encaje si...
- buscáis una solución inmediata
- esperáis que el cambio dependa solo del niño o adolescente
- no podéis sostener un proceso en el tiempo
- necesitáis una intervención urgente o de crisis
- no os sentís preparados para implicaros como familia
Hablarlo y valorar la situación con calma
Si sientes que este enfoque puede ayudar a tu hijo/a y a vuestra familia, el primer paso es hablarlo. En una primera llamada recogemos la información básica, resolvemos dudas y valoramos juntos cómo empezar, sin compromiso.